Con motivo de los 250 años

Breve nacimiento

El nacimiento de la Parroquia de San José de Chacao se relaciona íntimamente con la necesidad pastoral de los primeros pobladores, quienes debían acudir a la Parroquia de la Candelaria para cumplir los deberes religiosos. Los habitantes de Chacao se veían obligados a hacer ese largo trayecto para recibir los sacramentos y reconocían el peligro de no poder acceder a los mismos en casos de emergencia. Por eso, tras la fundación del poblado de San José de Chacao el 19 de abril de 1768, el juez fundador del pueblo: Francisco Palacios y Sojo, fue autorizado por los vecinos a realizar las diligencias ante la Curia Arzobispal para construir una capilla con su propio sacerdote. El nacimiento de la población y la parroquia están íntimamente ligados.

Don Francisco Palacios acudió ante el párroco de la Candelaria: Don Juan Gerónimo de Rada, quien comunica, mediante carta fechada el 6 de mayo de 1768 al Obispado, la petición y los deseos de los habitantes de Chacao. Se concedió el permiso, siempre que los gastos fueran sufragados por los fieles y se autorizó al Padre Rada para que escogiera el terreno; que es  donado posteriormente por Doña Rosa Pantoja, quien junto a su hermana Doña Josefa aseguran el culto con donaciones económicas.

El 27 de agosto 1768 el padre Gerónimo Rada bendice el terreno y coloca la primera piedra colocando una cruz de madera de poco más de metro y medio de alto en el lugar en que estaría el altar mayor, siendo padrino de los actos el mismo Gobernador y Capitán General José Solano. El primero de noviembre de 1768 la capilla estaba lista para los oficios religiosos y dos días después el Obispo dio el permiso para bendecirla y entronizar la imagen de Nuestra Señora del Socorro.

El día once de noviembre de 1768, día de la actual Vicepatrona, se celebra la primera misa en la capilla pública de Chacao, aún perteneciente a la Parroquia de la Candelaria.

Posteriormente, el 15 de abril de 1769, los vecinos deciden solicitar la separación de Chacao y la Parroquia de la Candelaria. Será otra vez Don Francisco Palacios y Sojo, ahora Teniente de Justicia Mayor del pueblo de San José de Chacao, quien el 18 de ese mismo mes envíe una representación al Obispado con la solicitud firmada por 22 personas. En respuesta, la Curia Episcopal ordena que se provean los fondos suficientes para ampliar la iglesia de una sola nave y la sustentación del sacerdote. Luego, satisfechas las exigencias de la Curia, incluso con la colaboración del Gobernador José Solano se procedió la separación.

La Parroquia de San José de Chacao fue decretada el 27 de septiembre de 1769 por el Dr. Don Francisco de Tovar, Arcediano de la Sta. Iglesia Catedral y Vicario General, Sede Vacante de la Iglesia de Caracas, al separarla de la Parroquia de la Candelaria.

La proclamación pública fue realizada el 30 de septiembre de 1769. El primer cura interino fue el Pbro. Juan Antonio Cróquer quien la recibió el siguiente 2 de octubre de manos del delegado de la Curia el P. Miguel de Herrera.

Desde sus inicios, la Parroquia de San José de Chacao contó con la participación de los pobladores. El Primer Libro de Gobierno destaca como fundadora a Doña Rosa Pantoja, quien dona el terreno para la población e Iglesia; e incluso proporcionó el acueducto para la población. Su hermana Rosa hizo la fundación para la lámpara del Santísimo Sacramento, además otras personas de su familia participaron con sus bienes para la dotación del culto divino y de los sacerdotes.

Los Pantoja eran sólo una de las familias que pueden ser consideradas fundadoras de la parroquia, pues las diligencias para la conformación de la misma fueron una empresa colectiva.

El primer párroco propio de San José de Chacao fue el padre José Antonio García Mohedano, quien permaneció en este cargo por 29 años.  Tomó posesión en 1770 renunciando en 1799 por ser electo Obispo de Guayana.

Fue un sacerdote de gran celo pastoral. El 10 de noviembre de 1770 pide y recibe la licencia para colocar perpetuamente el Santísimo Sacramento en el templo parroquial. Posteriormente, solicita en 1787 el privilegio de la indulgencia plenaria en el día de Nuestra Señora del Socorro, entre muchas otras iniciativas espirituales que desarrolló a lo largo de los años. Se preocupó por la instrucción y el decoro, además de llevar adelante el Culto Divino y los mandatos emanados de la autoridad eclesiástica.

Mohedano amplía la capilla y edifica la sacristía. 

Mohedano vivía en gran amistad con los pobladores de Chacao y sus esfuerzos no sólo se centraron en lo relativo al bien espiritual de sus feligreses, sino al desarrollo cultural, artístico, y de una fuente de riqueza para todo el país: el cultivo del café. También es recordado por la tradición iniciada en 1776 de los Palmeros de Chacao.

Con este insigne sacerdote, se inicia una larga lista de nombres de hombres de fe, que a través de los años y los avatares históricos cuidaron y cuidan el bien de las almas de esta parroquia. Entre ellos cabe destacar al padre José María Travieso, hombre piadoso y celoso, muy respetado y querido por la feligresía quien estuvo a cargo de la parroquia desde 1820 hasta 1846. De su curato datan registros de la fundación de la Cofradía de Nuestra Señora del Socorro en noviembre de 1824.

En 1831, por una promesa personal al Santísimo Sacramento tras una grave enfermedad, solicita y se le concede licencia para iniciar en la parroquia La Escuela de Cristo que consistía en la Exposición y bendición del Santísimo Sacramento todos los jueves en la noche.

Él será quien impulse la construcción del templo actual, pues la iglesia edificada en tiempos de Mohedano la tumbó el comején, siendo reedificada por el padre Vicente Ávila, párroco desde 1799 a 1815. Sin embargo, el terremoto de 1812 la destruye y, como señala el padre Travieso, queda por mucho tiempo sin techo y sin protección. Mientras el culto se llevaba a cabo en un templo provisional de bahareque.

No sólo fue el padre Travieso quien reedificó el templo actual tras años de arduo esfuerzo. Es quien lo reinaugura en el marco de las celebraciones de Nuestra Señora del Socorro en 1840 y, también quien consigue el Privilegio Perpetuo de la Indulgencia Plenaria para el Altar Mayor del mismo y el altar de San José el 5 de abril de 1842 otorgado por el papa Gregorio XVI. Son muchos los hechos que evidencian el celo de este dedicado hombre de Dios.

Otro párroco muy recordado por muchos es el padre Jesús María Pellín, quien ejercería como pastor de la parroquia desde 1919 hasta 1921. Su obra, aunque breve, fue fructífera. En lo material se dedicó a reparar el Templo Parroquial, que sufría aún deterioro causado por el terremoto de 1900. Puso particular interés en la renovación de los altares y entre estos el de San José, justificando su reparación entre otras causas justas por el privilegio perpetuo de indulgencia plenaria otorgado en 1842.

Así mismo, culminó la erección de la Gruta de Lourdes, que había iniciado el padre Fridelino Frommherz O.S.B, y quien fuera interino por dos meses antes del párroco.

El padre Pellín, fue un hombre de gran celo pastoral. A sus 26 años ejerció el Ministerio Parroquial en favor de todos los fieles. Era recordado por antiguos feligreses -como Juanita Betancour-t, por la promoción de sociedades como las Hijas de María, sin dejar de lado las que por tradición existían en el pueblo. Sus grandes dotes de predicador y comunicador han sido reconocidas en diversos ambientes, en especial sus sermones de las Siete Palabras. Aprovechó todos los medios para hacer llegar el mensaje del Evangelio a aquellos que estaban impedidos promoviendo el uso de los medios de comunicación. Entre sus responsabilidades pastorales, estaría la de ser Obispo Auxiliar de Caracas.

Posteriormente, entre 1926 y 1952 correspondió ejercer como párroco al padre Juan Francisco Masulli. Era un hombre de oración y caritativo, que llevó adelante su labor con celo y esmero. Aunque poco a poco fue afectado por la arterioesclerosis, no obstante, trabajó arduamente y por muchos años en pro del bien de la parroquia… Aquí nos encontramos con un Chacao en pleno desarrollo urbanístico que va dejando paulatinamente de ser un pueblo, para integrarse en la creciente metrópoli caraqueña.

Es en este contexto cuando llega otro sacerdote de grandes méritos: el P. Delfín Moncada.  Párroco de San José de Chacao desde 1952 hasta 1978, cuando renuncia debido a su avanzada edad. Monseñor Moncada no sólo se dedicó a restaurar el Templo Parroquial, sino que daría impulso a las cofradías y sociedades existentes e iniciaría otras.  Las Hijas de María dan paso a la Legión de María que se convierte en un motor activador de acción misionera. Se fundó la Juventud Obrera Católica que sería sucedida por la Acción Católica y sus ramas de hombres, mujeres y jóvenes. Muchos de sus miembros colaboraron en obras parroquiales como el Colegio Parroquial, que funcionaba en la antigua Casa Parroquial junto a las Hermanas Salesianas que lo dirigían.

Con los hombres de la Acción Católica se emprendió el proyecto del Complejo Parroquial que fue levantado con donaciones de esfuerzo y dinero, además de diversas actividades comunitarias en pro de la obra. Sería construido en la Plaza de la Gruta de Lourdes. La intención de Monseñor Moncada era formar una Fundación para que las obras educativas y médicas del Complejo fueran totalmente gratuitas, pero no logró realizar su sueño. El inicio de las actividades en el nuevo Complejo Parroquial sería implementado como medida de contingencia debido al terremoto de 1967. Se habilitó un templo provisional por los daños en la estructura del Templo y se inició en la Escuela por el derrumbe de la antigua casa parroquial que servía como de colegio. Mons. Moncada fue solícito y ya en diciembre del mismo año el Templo estaba otra vez en uso.  Se aprovechó la circunstancia para aplicar los cambios en la edificación exigidos por las reformas litúrgicas del Concilio Vaticano II.

La parroquia de San José de Chacao para este período tenía una intensa vida cultual y sacramental. Grupos y cofradías diversas desarrollaban grandes labores, y Chacao era frecuentada por los habitantes de diversas zonas de Caracas, en especial los días de Semana Santa y grandes festividades. Actividades tradicionales y nuevas costumbres se relacionaron amalgamando la rica vida parroquial.

Una actividad que se realizaba periódicamente en la Parroquia fueron las peregrinaciones. Su origen se remonta al Año Santo decretado por Juan XXIII. Alrededor setecientas personas se trasladaron el Jueves Santo hasta la Catedral de Caracas en autobuses de diversos colegios de Caracas.

Posteriormente, hacia 1974, se realizaron peregrinaciones anuales hacia el Santuario de Nuestra Señora de Coromoto en Guanare; al pueblo natal del Venerable José Gregorio Hernández; al Templo del Santo Cristo de la Grita; al Santuario de Nuestra Señora del Valle, llegando incluso a peregrinar a Lourdes y Santiago de Compostela; a los lugares de vida de Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres en Lima; entre otros…

En tiempos de Moncada, Chacao era una de las Parroquias más grandes del Arzobispado, hacía ya tiempo que se había separado el Recreo en 1877. Posteriormente, ya en el período de Mons. Moncada se dividió el territorio para dar lugar a la fundación de nuevas comunidades parroquiales en Santa Eduviges, Bello Campo y Altamira.

Monseñor Moncada renuncia por motivos de edad en 1978 y le sucede el Padre Juan Grilc, quien continuó la obra de Moncada adaptándola a las circunstancias presentes. La dimensión pastoral, sacramental y las obras sociales siguen su curso. Con el tiempo, asociaciones apostólicas dan paso a otras, siempre bajo el celo pastoral y la paciente y bondadosa, pero firme, mirada de un párroco recordado por todos.

Durante su gestión pastoral la parroquia toma un gran impulso misionero. Mons. Grilc era el capellán de la colonia eslovena, su nacionalidad de origen, por eso mantenía contacto con el padre Martín Prsa, párroco del Sagrado Corazón de Jesús de Sabana Grande de Orituco, estado Guárico. Debido a esta relación los feligreses de Chacao, en especial los Legionarios de María, desarrollaron una intensa labor misionera en las comunidades que dependían de la labor del padre Prsa, quien debido a su edad avanzada y estado de salud, hacía sus mayores esfuerzos por cumplir con su labor pastoral.

Regularmente partían grupos de misioneros hacia esa parroquia y otros lugares, sin dejar de lado el esfuerzo en el propio territorio parroquial de Chacao donde se realizaron actividades misionales organizadas por la Legión de María con la asistencia de peregrinos provenientes de diversos lugares de Venezuela.  Siempre contando con la guía y participación del párroco.

Por otra parte, Monseñor Juan Grilc tuvo sumo cuidado en el cuidado material del Templo Parroquial, cuya edificación, por su antigüedad requería de atención continua. También asumió una tarea pendiente: la construcción de una casa para la residencia de los sacerdotes que vivían en el Colegio Parroquial, obra que completó el Complejo Parroquial y requirió de gran esfuerzo de parte de toda la comunidad que se movilizó con actividades pro-fondo hasta que en noviembre de 1989, en el marco de las festividades de Nuestra Señora del Socorro, se inauguró la Casa Parroquial, que no solo serviría como residencia sacerdotal, sino también como Despacho Parroquial y lugar de reuniones de diversos grupos y asociaciones de la Parroquia.

Monseñor Juan Grilc ejerció el curato hasta su muerte en 1997. Le sucedería el Padre Carlos Porras Miranda, sacerdote visionario que organizó la parroquia con una gerencia eficiente. Meticuloso y ordenado tuvo un celo particular por las almas, tanto en lo espiritual como en lo material.

Durante su curato ocurre un incendio en el Templo Parroquial que causa graves daños. Ante su diligente gestión, poco tiempo después, se vuelve a celebrar el culto divino en el mismo con renovaciones en el Altar Mayor y retablos que dan esplendor a la Liturgia.

En el año 2015 seguirá en la responsabilidad parroquial Monseñor José Luis Gonzales hasta que, por motivos de salud dejara la sede parroquial vacante, siguiendo como Párroco el Pbro. Juan Carlos Benites Estéves, hasta el 12 de agosto de 2018.

PedroCedré