Principales Servicios y Actividades
Bienvenido a este espacio donde podrás encontrar los principales enlaces e información sobre nuestras actividades
Parroquia "San José de Chacao"
Página Web Oficial del Complejo Parroquial "San José de Chacao" – Arquidiócesis de Caracas
Bienvenido a este espacio donde podrás encontrar los principales enlaces e información sobre nuestras actividades
Hermanos y hermanas:
El Evangelio de hoy (Mt 5, 17-37) nos sitúa en la cumbre de la enseñanza de Jesús. No es una charla sobre normas, es una cirugía al corazón. Jesús comienza con una frase que podría desconcertar: «No he venido a abolir la ley, sino a darle plenitud».
Para entender esto, imaginemos un capullo de flor. La ley antigua era el capullo: protegía la vida, pero estaba cerrada. Jesús es la flor que se abre. Él no rompe el capullo, lo lleva a su destino final: el aroma del amor.
La Justicia que nace de dentro
Jesús nos lanza un reto fuerte: «Si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos». ¿A qué se refiere? Los fariseos eran expertos en el «cumplimiento»: cumplo y miento. Cumplían la norma por fuera, pero por dentro podían estar llenos de soberbia o desprecio.
Nuestra justicia «mayor» no es hacer más cosas, sino hacerlas con más amor. No se trata de cuántas oraciones rezamos, sino de cuánto se parece nuestro corazón al de Cristo mientras las rezamos.
El árbol y la raíz
Jesús analiza los mandamientos y nos lleva a la raíz. Nos dice: «Han oído que se dijo: No matarás». Cualquiera de nosotros diría con alivio: «Señor, yo no he matado a nadie». Pero Jesús nos mira a los ojos y añade: «Pero yo les digo: el que se enoje con su hermano, el que lo insulte, el que lo desprecie, ya está cometiendo un crimen en su corazón».
¡Qué palabra tan actual! En un mundo lleno de gritos en redes sociales, de juicios rápidos y de palabras que hieren como puñales, Jesús nos recuerda que la violencia no empieza en las manos, sino en la lengua y en el pensamiento. La paz no es solo la ausencia de guerra; es la presencia de respeto y perdón en nuestra mesa y en nuestra familia.
El Altar y el Hermano
Hay un detalle pastoral precioso en este texto: «Si cuando vas a poner tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda y ve primero a reconciliarte».
Fíjense bien: Jesús no dice «si tú tienes algo contra él», sino «si él tiene algo contra ti». Nos pide dar el primer paso, incluso cuando creemos tener la razón. Nos enseña que el culto que agrada a Dios no es el incienso, sino la mano extendida. Dios no quiere nuestra limosna si hemos dejado un rastro de amargura en casa.
La Verdad como Estilo de Vida
Finalmente, Jesús nos habla de la integridad: «Que su sí sea sí, y su no sea no». Vivimos en una cultura de la apariencia, de la letra pequeña, del juramento para que nos crean. Jesús nos propone la libertad de la transparencia. El cristiano no necesita jurar porque su vida misma es una verdad.
Hermanos, la «plenitud» de la que habla Jesús es la coherencia. No tengamos miedo a su exigencia, porque Él no nos pide nada que no nos haya dado antes. Él cumplió la ley amándonos hasta el extremo.
Hoy, al salir de esta celebración, no nos preguntemos: «¿Qué normas cumplí hoy?», sino: «¿A quién amé hoy? ¿A quién perdoné? ¿Con quién fui verdaderamente sincero?». Que el Espíritu Santo nos ayude a pasar de una fe de «reglas» a una fe de «encuentro». Que así sea.
Dios es bueno