Cuando el «Yo» y lo «Mío» dejan sin espacio a Dios en nuestras vidas. 

El peligro de una vida superficial: El rico insensato El evangelio de hoy (Lucas 12, 13-21) comienza con una escena muy mundana. Alguien en la multitud le pide a Jesús que intervenga en una disputa de herencia. Esta es una situación que cualquiera de nosotros podría enfrentar. Pero Jesús, en lugar de actuar como un Leer más …